Ella descubrió que hay paraísos en el callejón, no se aguantaba el cariño y él correspondió, cantándole las serenatas que hablan de cosas que faltan, de cosas por hacer, canciones con perdón, de amor, pero antes del amanecer la calma se rompió. En la ventana estaban tres: ella, la luna y un tipo grandón que le despeinaba las alas. No me va a creer diciéndole que el bronceado de luna, es lo que te delata… ¿has visto alguna vez a una mujer herida y sin Dios?... arranca el grito de lo más profundo de su dolor. Puede que me des el trago más amargo de tu copa de adiós, pero llévate lejos tu lástima de mi callejón, porque al olvido invito yo. Puede, puede que me des el trago mas amargo de tu copa de adiós, pero llévate lejos tu lastima de mi callejón, porque al olvido invito yo. Pero para contarlo bien, hay un borracho que vive en la barra de un bar y por un trago te canta: -a mi parecer siguen haciendo muy anchas las pinchas ventanas. A la hora que se fue quedó en silencio el callejón y sobre el muro le pinté: Puede que me des el trago más amargo de tu copa de adióspero llévate tu lástima de mi callejón, porque al olvido invito yo. Puede que me desel trago más amargo de tu copa de adiós, pero llévate tu lástima, tus reprochesy tu maldito adiós, porque al olvido invito yo. Al olvido, olvídalo… al olvido invito yo.
jueves, 14 de agosto de 2008
Al olvido invito yo
Ella descubrió que hay paraísos en el callejón, no se aguantaba el cariño y él correspondió, cantándole las serenatas que hablan de cosas que faltan, de cosas por hacer, canciones con perdón, de amor, pero antes del amanecer la calma se rompió. En la ventana estaban tres: ella, la luna y un tipo grandón que le despeinaba las alas. No me va a creer diciéndole que el bronceado de luna, es lo que te delata… ¿has visto alguna vez a una mujer herida y sin Dios?... arranca el grito de lo más profundo de su dolor. Puede que me des el trago más amargo de tu copa de adiós, pero llévate lejos tu lástima de mi callejón, porque al olvido invito yo. Puede, puede que me des el trago mas amargo de tu copa de adiós, pero llévate lejos tu lastima de mi callejón, porque al olvido invito yo. Pero para contarlo bien, hay un borracho que vive en la barra de un bar y por un trago te canta: -a mi parecer siguen haciendo muy anchas las pinchas ventanas. A la hora que se fue quedó en silencio el callejón y sobre el muro le pinté: Puede que me des el trago más amargo de tu copa de adióspero llévate tu lástima de mi callejón, porque al olvido invito yo. Puede que me desel trago más amargo de tu copa de adiós, pero llévate tu lástima, tus reprochesy tu maldito adiós, porque al olvido invito yo. Al olvido, olvídalo… al olvido invito yo.
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