
Hay gente que cuando va a dar su opinión se anuncia con un redoble y esperan que el agradezcas, que te iluminen en un derroche de bondad, nos dicen lo bueno y lo malo para que no caigamos en el error de hacernos preguntas, pensar o dudar, o salimos de algún renglón. Le pido por favor, no mamá, mamá, no sigan informando a este pobre corazón. Mi ritmo y a mi son, me lleva la intuición porque no apagas la tele un ratito y escuchamos a Camarón. Perdona, pero la expresión no tiene un problema de libertad, tiene un problema de odio, intereses, dinero, con los problemas con la verdad. Pero a ustedes, les digo… a los listos que saben de ritmo, que saben de sonno esperen que hagamos los coros mientras que nos cantan: “we are the World”. No digo yo que no, pero mamá, mamá, no sigan informando a este pobre corazón, que ritmo ni que son, me lleva la intuición, como a los niños que van a cantar me gusta mucho Camarón. Piénsalo bien, antes de quererme, piénsalo mejor, no quiero jugar contigo. Piénsalo bien, antes que sea tarde, piénsalo mejor, no seas tan mala conmigo. Piénsalo bien, antes de quererme, piénsalo mejor, no quiero jugar contigopiénsalo bien, antes que sea tarde, mira que de ritmo andamos más bien cortitos. Y quieren que yo les explique cómo se deben usar las noches, y piensan que todo el mundo quiere subirse con ellos al coche. Se aplican para que les den una mentadita en Rolling Stone, y acaban en los titulares del papelillo del corazón. Ni son todos los que están, ni están todos los que son, no sigan provocando a este pobre corazónqué ritmo ni que son, me lleva la intuición, perdona si te ignoro pero es que no escucho nada de lo que sale de tu boca.

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